El hombre que CURABA A LA MUSICA DE SUS REPETICIONES

Horacio Larumbe review by Maggi

EL HOMBRE QUE CURABA A LA MÚSICA DE SUS REPETICIONES
Horacio Larumbe tocaba abriendo cajoncitos de los que sacaba sonidos que se parecí­an a nada. Su música -cortada, intervenida- es una presentación constante de novedades, un proyecto alimentándose de proyectos. Si este disco fuera una ciudad, estarí­a llena de pasajes con olor a tabaco, a madera, a pan, a ropa de bohemio recién planchada. Nunca caminarí­amos lo suficiente para terminar de conocerlos. Si volviéramos la cabeza, el tramo recorrido ya no serí­a el mismo. Quizá ni existirí­a.

Como en la escritura automática de los surrealistas, y siguiendo un esquema laberí­ntico, la fuerza de este directo radica no tanto en la exploración como en la rebelión contra lo compuesto, contra toda estructura: improvisación que invade las melodí­as y que es cita y enriquecimiento magistrales. Este álbum póstumo, que Larumbe no quiso grabar y cuando lo escuchó se negó a editar -él preferí­a la vitalidad de la experiencia directa- es el registro de una noche (11 de octubre de 2002) en el teatro Centro Cultural Parque de España, de Rosario. Tiene una grandeza que se erige en filosofí­a musical: las composiciones son llevadas y no al revés; la historia de los standards, con sus infinitas versiones, o los ritmos populares, no encierran al pianista y lo conducen. Larumbe va por delante de la música; la doma con una frescura que no recuerda a nadie. Moon River no hace pensar tanto en Moon River. How High the Moon resplandece de antónimos y La Puñalada fue vestida de candombe.

Larumbe reinventaba siempre, metiendo las manos hasta el fondo de lo ya escuchado para curar a la música de sus repeticiones; tocada por él, una melodí­a sentí­a ganas de cambiarse el nombre. La ceguera hay que invocarla. Pero aparte de la famosa réplica (no le gustaba que lo llamaran “No vidente”, porque -explicaba- “A un pobre no le dicen ‘No rico’”) ya es algo anecdótico. Aquí­ importa la otra noche, aquella de Rosario. Para los que estuvieron, fue mágica. A tanta música periférica, el adjetivo le queda chico. Qué bueno que hayan rescatado el disco porque ahora, en esa noche de Rosario, podemos estar todos.

 Marcos Maggi

© Cuadernos de Jazz, 2009

Una noche en Rosario
Si este disco fuera una ciudad, estarí­a llena de pasajes con olor a tabaco, a madera…

 

Horacio Larumbe (p).
Rosario (Argentina), octubre de 2002
BlueArt 134-2

 

ESCUCHAR Horacio Larumbe, “Una noche en Rosario”
en Yahoo Music

Leave a Reply