Niño Josele parte de la base de que “el flamenco es música“. Acepta las diferencias a sabiendas de que “en la música clásica siempre se pueden hacer grandes descubrimientos, nunca la acabarás de conocer”. Sin embargo, “el flamenco para mí es una cosita que puedes agregarle a tu corazón”. Por ello cree que “el flamenco podría aprender un poco de esa grandeza de la clásica para que tenga carácter y expresión. Si tiramos por ahí, podemos tomar un camino muy abierto. La atonalidad es una puertecita abierta donde puedes jugar, crear climas, historias. Al abordar esta línea de trabajo concluye que “es muy buena la idea de enriquecer al flamenco con otros géneros. No es entorpecer el flamenco, sino agrandarlo un poquito“.
”La inspiración no llega cuando te acuestas, sino que viene trabajando. Si te sientas y, por cojones, tienes que sacar algo, sale. La música es eso: trabajo, trabajo, trabajo. Después está tu don de poder expresar una cosa, quien tenga otras facultades puede expresar otras. Cada uno tiene que canalizar sus posibilidades, sacar provecho a sus recursos”. ¿Y las musas? ¿Y el duende? “Yo nunca he visto un duende. Sí he visto cuando te sientas en tu casa y te tiras cinco horas componiendo una cosa y te sale. Eso sí lo he visto, pero eso no ha sido el duende, eso ha sido que me he deslomado. Claro que hay inspiración, pero está en tu estado de ánimo o en todas las cosas bonitas que tiene la vida. Los buenos momentos te valen para componer. Vivencias, en general. Necesitas vivencias para poder componer cosas bonitas”.
1 de septiembre en Buenos Aires | Teatro Coliseo
Niño JOSELE con
Esperanza Spalding en contrabajo | Horacio ’Negro’ Hernandez en bateria

