y como surgio Calle 54?

Buscando informacion sobre PAZ, el disco de Josele homenaje a Bill Evans producido por Fernando Trueba y Javier Limon, llegue a la web de Calle 54, donde encontre los interesantes comentarios de Trueba sobre el origen de la pelicula que copio a continuacion ademas de muy buena info, discografia, audio y video sobre los musicos que participaron de la pelicula. (www.calle54film.com)

“Para mí­, Calle 54 es un musical. Un musical sobre música, sobre cómo se crea, sobre cómo surge. Su argumento, su guión, son las piezas musicales elegidas. Sus protagonistas, los músicos. No la veo como un documental, sino como una ficción, otro tipo de ficción. En ese sentido, Calle 54 es una de mis pelí­culas más personales, aunque mCalle 54i función es más bien la de intermediario, la de médium. Pero, ¿no es siempre eso un director de cine?”.

“En mi mundo, que no es el único pero es el mí­o, una de las reglas básicas de la amistad es compartir. Un amigo es aquel que te descubre libros, pelí­culas, músicas, otros amigos… Y la finalidad de Calle 54 no es otra que compartir un festí­n musical con todo aquel que esté dispuesto a ello. He evitado el didactismo; creo que la música se basta por sí­ sola: Y en la elección del menú he sido rigurosamente subjetivo. Habrá quienes se preguntan por qué está éste en lugar de aquél, sobre la base de criterios comerciales, crí­ticos, musicales, históricos, etc. Yo me he limitado a seguir una de las pocas reglas que poseo: la de filmar aquello que amo”.

“Mi primer contacto “consciente” con el jazz latino habí­a tenido lugar a principios de los ochenta, cuando escuché el primer disco norteamericano de Paquito D’Rivera: “Blowin”. Antes habí­a escuchado algún disco “latino” de Dizzy Gillespie, o el magistral “Jazz/Samba” de Stan Getz con Charlie Byrd, o los mejores de Gato Barbieri de los años setenta: los “Chapter One a Chapter Four”, o la banda sonora de “El último tango en Parí­s”… Pero aquel disco fue una revelación para mí­: la exaltación que esta música produjo en mí­ me convirtió al instante en un incondicional de Paquito.
Escuchando a Paquito, cuya sabidurí­a para elegir pianistas es notoria, fui descubriendo a Michel Camilo, Hilton Ruiz, Jorge Dalto, Ed Simon, Danilo Pérez… Y rastreando en su pasado cubano, a Chucho Valdés y su electrizante banda: Irakere, así­ como al desaparecido Emiliano Salvador. La lista se irí­a ampliando con el tiempo. Primero, con los clásicos: Mario Bauzá, “Machito”, Mongo Santamarí­a, Chico O’Farrill, Cal Tjader, Tito Puente, Bebo Valdés, “Chombo”, “Cachao”, “Patato”, los Palmieri, Ray Barretto… Luego con músicos más jóvenes, como Jerry González y su Fort Apache Band, los trombonistas Steve Turre y Juan Pablo Torres, los saxos David Sánchez y Mario Rivera, el conguero Giovanni Hidalgo… Y, de Brasil, el piano de Eliane Elias, la trompeta de Claudio Roditi o el saxo de Ví­ctor Assis Brasil… Y tantos y tantos otros que alimentan lo que se ha convertido para mí­ en una gran pasión.
En 1995 decidí­ incluir en la escena final de mi pelí­cula Two Much a un grupo de músicos tocando en vivo. Junto a Michel Camilo, que escribió la música de la pelí­cula, estaban Paquito, “Cachao”, Mike Mossman, Guarionex Aquino y Cliff Almond. La exaltación que la música produjo en todos los presentes, desde el equipo a los actores a los extras, e incluso a la gente que pasaba por allí­, era contagiosa. A partir de aquel momento, empecé a darle vueltas a la idea de consagrar una pelí­cula a aquella música. Al principio me parecí­a imposible, como un sueño. La idea inicial fue evolucionando y tomando forma y, finalmente, el sueño se hizo realidad.”

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